En la encrucijada europea: propuestas de salida


Ante la situación de desconcierto reinante en la UE resulta obligado cuestionarse sobre las medidas aplicables para mejorar los desequilibrios existentes.

Algunos prestigiosos economistas avanzan posibles líneas de actuación:

i)  Hay quienes como Werner Sinn, Presidente del instituto IFO (Institute for Economic Reseach) y consejero del gobierno alemán, piensan que es necesaria una cura de adelgazamiento por parte de quienes hayan perdido su competitividad. Su postura contra las políticas de crecimiento es clara, en la medida en que mayor crecimiento implica mayor endeudamiento, siendo esto lo último que se necesita.

Sinn afirma que creer en que se puede mejorar la competitividad, con reformas, infraestructuras y avances de productividad, sin bajar los precios internos es una falacia. No es posible reducir los precios internos en  tanto en cuanto los países pertenezcan a la unión monetaria.

Para ser más competitivo, es necesario que la inflación de un país baje por debajo de las de sus competidores. Ello implica un desplome económico que la ciudadanía no está dispuesta a admitir como condición para seguir siendo parte de la unión monetaria. En el caso de España y Francia por ejemplo, supondría un desplome de diez años, manteniendo una inflación anual 2% por debajo de sus competidores.

 

ii)  Reestructuración de la Deuda

Charles Wyplosz, profesor de economía internacional en Ginebra, en “Fiscal discipline in the Monetary Union” afirma que para la supervivencia del euro, la recesión ha de atacarse sin aumentar la Deuda, no pudiendo permitirse llegar a niveles insostenibles.

España, Italia y Francia por ejemplo, para seguir dentro de la zona euro, han de superar su recesión. Su elevado nivel de endeudamiento sin embargo impide la aplicación de políticas fiscales expansivas. Precisan por tanto mayor volumen de préstamos de otros gobiernos de la EZ, a condición de medidas de austeridad que echarían por tierra el intento.

Las salida para romper este círculo vicioso provienen de o bien permitir una explosión de la inflación, donde la “cura” es  peor que la “enfermedad”, o bien reestructurar la deuda.

 

iii) Hacia la Unión bancaria

Hay quienes aparte de ensalzar la actuación del BCE, (Wyplosz en “Thanks the ECB” y en “On banking union, speak the truth”), reclaman para él un mayor nivel competencial y mayores poderes para gestionar la Unión bancaria, actuando como prestamista en última instancia, y dotar de mayor estabilidad a los mercados.

Cuando un solo banco quiebra, hay mecanismos para obtener financiación. Ahora bien, cuando las necesidades superan a los recursos existentes, entonces el BCE ha de actuar como prestamista en última instancia. En la actualidad el BCE NO TIENE RESORTES SUFICIENTES para hacerlo con todas las garantías. No tiene suficiente CONTROL por los problemas de coordinación entre países, con un conocimiento LIMITADO en tiempo real sobre la situación de un banco en dificultades.

De lo expuesto se deduce que la ZE precisa UN REGULADOR, UN SUPERVISOR y una AUTORIDAD DE SUPERVISION y un mecanismo de ASEGURAMIENTO común.

Ahora bien, es preciso señalar que la Unión bancaria implica una transferencia de competencias de nivel nacional hacia la Zona Euro.


  • ¿Hacia dónde nos encaminamos si no se adoptan medidas?

Wyplosz afirma que una unión bancaria parcial, con sólo supervisión sobre los GRANDES bancos, es peor que una situación sin unión bancaria.

La crisis de 2008 nos enseñó cómo las sospechas o falta de confianza se extiende con rapidez y colapsa el mercado interbancario y el BCE ha de actuar como prestamista de última instancia, facilitando  liquidez a bancos grandes  y pequeños. Ello no evita sin embargo el que algunos bancos caigan y arrastren a otros. El sistema no puede proveer de liquidez a los PEQUEÑOS y los gobiernos más débiles entran en problemas (han de proveer liquidez que no tienen), mientras que los gobiernos más sanos,  empiezan la cuesta abajo, seguidos de España e Irlanda. Esta vorágine arrastraría a los grandes bancos…

En ausencia de una autoridad de RESOLUCION, el BCE  no es capaz de inyectar cantidades trillonarias de euros convirtiendo al  escenario anterior en RAZONABLEMENTE PROBABLE.

 

 

 

2 reflexiones en “En la encrucijada europea: propuestas de salida

  • Pedro Escalante Garay

    Este es el tema que debe ocuparnos: la macroeconomía, que nace con Keynes, como reflexión sobre la Gran Depresión, precisa ahora de un debate profundo, que restablezca los cimientos ante un nuevo escenario, como puede ser la globalización.
    Es cierto que la creación de una nueva moneda, como es el euro, un experimento monetario sin precedentes al comprender Estados-nación con soberanías diversas en política económica, requiere reconsideraciones institucionales como puede ser la homologación de un sistema financiero que supere las soberanías nacionales y establezca reglas de funcionamiento en la gestión de la financiación empresarial y pública…
    El euro, su instrumentación, precisa incluso de armomizaciones fiscales que impidan la desficalización competitiva (superada en temas como la tributación del Ahorro o la Imposición Indirecta), que se rifieran, por ejemplo, al Impuestao sobre Sociedades. No vamos a mencionar la existencia de paraísos fiscales en Europa, los oficiales y aquellos que se escudan tras los Tratados Internacionales (Azores por ejemplo), lo que les impide incluso la clasifación como paraísos fiscales…,ya que estas islas económicas nunca permitirán la construcción de una economía supranacional.
    Solo quisera decir que la elección de los temas es la oportuna, ya que plantear bien un problema es tener ya la mitad de la solución.
    Gracias Iñaki.

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  • Pedro Escalante Garay

    Recoge el post un tema sobre el que me interesa volver. Pero voy a hacerlo por partes.
    En la primera parte se sintetiza la previsión de Werner Sinn, consejero del gobierno alemán.
    En el esquema que presenta Iñaki más o menos se dice que las soluciones son tan imposibles que realmente no existe solución, por lo menos aquella que se deriva de la aplicación de una política económica racionalmente adoptada.
    En cualquier caso afirmar que la deuda es menor si el crecimiento económico es menor, al menos analíticamente no es cierto, ya que la deuda se computa como porcentaje sobre el PIB. Cuanto menor sea éste la deuda aumentará su ratio.
    La segunda medicina (10 años con inflaciones inferiores en un 2% a los Estados competidores) es una previsión voluntarista.
    Es evidente que en el análisis subyace un planteamiento político basado en la super-soberanía de un Estado-nación, que sería Alemania fundamentalmente, pero esta idea desborda el solucionario económico.
    En fin que claramente éste no es el camino.

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