El Crédito, clave del desarrollo regional


En la actualidad, las profundas transformaciones de la crisis sobre el sistema financiero han avivado el debate sobre la influencia del sistema bancario y las finanzas sobre el crecimiento económico, la proliferación de desequilibrios macroeconómicos y aumento de la inestabilidad y vulnerabilidad financiera. Así, en una entrada anterior de este blog sobre Banca y Crecimiento Regional, se suscitaron una serie de cuestiones para el debate referidas al papel central y no neutral que desempeñan las entidades bancarias en el crecimiento económico regional, influyendo en la oferta de crédito regional a través de sus estrategias. ¿Es verdad que los bancos pueden ayudar al desarrollo regional?

Las cuestiones que se plantearon para la discusión, se refieren en síntesis a:

i) La aplicabilidad e incidencia de un modelo bancario orientado al desarrollo regional, cuando se afirma:
“¿He leído bien? ¿Banca y desarrollo regional? ¿Es un oxímoron? ¿No es un título propio de los años cincuenta (del siglo pasado), de la época del crédito oficial, la banca pública y los coeficientes de inversión obligatoria en sectores específicos? El sistema financiero bancario (más bien su mitad, las cajas de ahorro) ha estado al borde de su derrumbe. De sus escombros rescatados y “bancarizados” dudo de que pueda levantarse (o recrearse) un modelo diferencial de negocio bancario orientado al “desarrollo regional” (modelo del paleolítico, de cuando las cuentas corrientes se grababan en piedra), lo que Carbó, eufemísticamente, define como “identidad territorial intensificada”

ii) Al papel de las entidades financieras como impulsores del desarrollo regional a través de la asignación de recursos entre regiones con distinto potencial de desarrollo. El debate se plantea en términos como:
“¿Desde cuándo la banca y las cajas, en particular, han sido motores del “desarrollo regional”? ¿No han cumplido desde siempre con su finalidad de canalizar el ahorro (y crearlo ex novo) desde las regiones en donde había menores oportunidades de inversión hacia aquellas en donde había proyectos de inversión que ofrecían mayor rentabilidad? Así ha sido siempre y, creo, que así seguirá siéndolo, incluyendo (cuando pase la histeria de la hiperregulación bancaria en curso) las actividades altamente especulativas de la globalización financiera. A propósito: ¿de dónde (origen geográfico) proceden los depósitos y otros pasivos de KutxaBank?, ¿Cuál es el destino regional (Andalucía, Madrid, Cataluña, La Rioja, etc.) de sus activos crediticios? ¿En qué proyectos de “desarrollo regional” están materializados? ¿En I+D+i? ¿En capital riesgo?, o ¿en deuda y préstamos públicos, promoción inmobiliaria o crédito hipotecario”.

Creo importante reflexionar sobre la relación existente entre el sector financiero y el crecimiento económico y me valgo para ello, precisamente de uno de los artículos de la revista Ekonomiaz cuya lectura sigo recomendando. Me refiero al trabajo de Carlos Rodríguez Fuentes, de la Universidad de La Laguna titulado “La Banca y el crecimiento económico regional. Una panorámica de la literatura”. Veamos qué se deriva de la literatura económica sobre la relación entre el sistema financiero y el crecimiento económico.

En cuanto a la relación entre flujos financieros y mercados regionales, el autor, afirma que es posible que debido a cambios en la preferencia de la liquidez de las EEFF, se produzcan alteraciones en la cantidad de crédito local (Dow 1987). De este modo la disponibilidad de crédito de una región puede ser perfectamente elástica, debido a que sería posible canalizar fondos a una región más allá de lo que su base de depósitos le permita, pudiendo allegar recursos de la central, tal y como sugiere Noll.

Por otro lado sin embargo y pese a que la oferta de fondos se derive de un sistema nacional plenamente integrado, no es probable que las regiones se enfrenten a una oferta elástica de fondos. De donde se deriva que la oferta de fondos en una región ni es totalmente rígida, ni totalmente elástica y depende, además de las imperfecciones del mercado en cuanto a nivel y calidad de información, movilidad de recursos, …, de la preferencia por la liquidez de las entidades financieras, hecho éste que permite desvincular la oferta de crédito de la base de depósitos o reservas de las entidades.

Desde la perspectiva de la teoría neokeynesiana, la existencia de información asimétrica e imperfecta podría generar una baja movilidad de capital y asignar ineficientemente los recursos, dando lugar a racionamiento en los mercados de crédito regionales. Resulta evidente que los bancos poseen poder de mercado en la medida en que se mueven en mercados financieros regionales segmentados. Como ejemplo se señala que la creación y extensión del crédito en una región depende de los bancos locales y de la composición de sus balances y cuentas de resultados. De ahí que desempeñen un papel central en el suminstro de crédito a la región, dado que si incumplen en su función de proveedores de crédito, no podrán ser sustituídos por otros  proveedores en la medida en que la información es incompleta en el mercado.

Mientras para los neokeynesianos la existencia de información imperfecta y asimétrica explicaría el racionamiento en los mercados crediticios regionales, al conceder poder de mercado a las EEFF e impedir la competencia perfecta, los postkeynesianos se centran en los factores creadores del crédito, además de en su redistribución regional.

De este modo, para estos últimos, factores como el nivel de desarrollo financiero y los cambios en la preferencia por la liquidez de los agentes, resultan relevantes a la hora de determinar la oferta de crédito regional. Una situación de débil crecimiento de crédito en una región no tendría por qué ser interpretada como un tratamiento discriminatorio por los bancos de esa región (factor de oferta), ya que también podría deberse a un débil comportamiento de la demanda de crédito de la región (factor de demanda).

Como caso específico de la CAE, sería interesante comprobar cómo las financieramente extintas cajas de ahorros vascas, además de solventes, poseían un claro vínculo con el territorio y desde esa perspectiva, han incidido en el desarrollo regional mediante una oferta apropiada para el desarrollo regional. Véase como ejemplo las lecturas propuestas al final de esta entrada.

En suma, según Carlos Rodríguez, factores de oferta y demanda pueden explicar un pobre nivel de desarrollo regional, en términos de disponibilidad y demanda de crédito. La interrelación entre oferta y demanda regional de crédito (ambas influidas por la preferencia de la liquidez), si bien desde la oferta habría que considerar además la liquidez regional y nivel de desarrollo bancario (habilidad de los bancos par extender el crédito, al margen de la base de depósitos regional que hubiere), por ello en un sistema bancario desarrollado el crecimiento del crédito depende más del comportamiento de los bancos y de los demandantes de crédito que de las manipulaciones exógenas de la oferta monetaria por parte del banco central de turno. En el caso concreto de la economía vasca habría que remitirse al comportamiento del crédito de las citadas cajas de ahorros y cooperativas de crédito, junto a la banca regional y nacional implantada en este ámbito geográfico, para analizar su evolución en el tiempo en relación a la evolución del crecimiento económico habido en el mismo periodo analizado.

Por tanto, en la medida en que en una economía desarrollada el volumen de crédito bancario pudiera no estar limitado por las reservas bancarias, la cuestión a considerar no es la de cómo se reparte regionalmente una determinada cantidad fija de crédito, sino cómo se crea o se destruye crédito en cada región.

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Una reflexión en “El Crédito, clave del desarrollo regional

  • Pedro Escalante Garay

    No es imaginable una economía globalizada en la que se materialice la exigencia de que los depósitos de una entidad financiera deban invertirse forzosamente en la misma área geográfica de la que proceden.
    Una exigencia de que los depósitos de una región se materialicen en la financiación de los riesgos de la misma región iría a la contra de la propia definición del dinero. No tendría sentido. Estas cosas fueron muy tempranamente evidenciadas por la teoría económica.
    Esto no quiere decir en absoluto que las entidades financieras no contribuyan a desarrollo económico de una determinada región, ya que el valor añadido de la banca es precisamente el análisis del riesgo: cruzar apuestas por la solvencia de determinados proyectos que se prefieren a otros por criterios estrictamente económicos (rentabilidad) y/o financieros (circulación del dinero).
    Ni tan siquiera las Cajas de Ahorros que han caracterizado nuestro sistema financiero durante más de un siglo tuvieron una clara vocación de entidades, que fomentaran la inversión regional; tal vez el ahorro provincial e incluso la cultura de su geografía de influencia. En las fundaciones de la Cajas se evidencia más la preocupación y ocupación por las clases más modestas que la financiación concreta de proyectos regionales. Sin embargo la fundación de bancos precisamente por que eran creados por gente adinerada adscrita a territorios concretos tuvieron una vocación más pronunciada en el compromiso de los proyectos empresariales de cada región.
    Si el dinero ha sido, sin duda, la mercancía que ha dado con más celeridad la vuelta al mundo tendríamos qeu citar motivaciones de costes y de tecnología.
    Es muy probable que los parámetros que hasta hoy han determinando el comportamiento de los bancos como son los citados de liquidez, rentabilidad y al seguridad tendrán que someterse a una radical consideración si queremos superar la actual crisis.

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