Banca y Desarrollo regional


finance01La literatura económica que analiza los vínculos entre el nivel desarrollo del sistema financiero y el crecimiento económico regional, confirma la existencia de una relación positiva entre ambas, si bien la causalidad entre nivel de desarrollo financiero y el crecimiento económico, no siempre sea clara .

En cuanto al papel de la banca y del crédito en el desarrollo regional, hay un a tesis que defiende que el nivel de desarrollo financiero constituye un buen predictor del crecimiento económico y ello afecta a la velocidad y al patrón de crecimiento económico. Para contrastarla, según Carlos Rodríguez (Ekonomiaz 84 “La Banca y el Crecimiento Económico Regional. Una panorámica de la literatura”), tenemos que la literatura Finance-growth reconoce ampliamente la influencia del sector financiero sobre el crecimiento a través de tres vías:

  • Aumento de la tasa de ahorro (consiguiente aumento de los recursos prestables)
  • Aumento de la eficiencia bancaria  (menores costes de transformación, suponen menores recursos precisos para mantener a las entidades en funcionamiento)
  • Aumento de la productividad del capital que permitiría dirigir los recursos hacia los proyectos de mayor rentabilidad

Esta corriente, que se ocupa del análisis comparativo de países, también tiene una aproximación a la escala regional. En este plano y como ejemplo, Santiago Carbó y otros obtienen una relación causal invertida, ya que según estos autores, el PIB regional predice la evolución del desarrollo financiero en las regiones españolas. Asimismo, Hasan tras analizar 147 regiones (NUTS 2) deriva una relación positiva entre los indicadores de calidad bancaria y crecimiento económico regional a través del aumento del volumen de crédito, la eficiencia bancaria y su interrelación. En las regiones más maduras es siempre el aumento de la eficiencia bancaria  y los servicios prestados son el elemento crítico en la evolución del volumen de crédito y no tanto la evolución del crédito.

La naturaleza cambiante de las relaciones financieras en el tiempo, podría hacernos pensar que en lugar de estudiar sólo el efecto sobre el output del volumen de crédito disponible en una economía, también cabría ocuparse de estudiar el uso o destino final del dinero o crédito, cómo se produce y cuánto afecta al crecimiento; la causalidad entre ambos fenómenos y su dirección ( ¿es bidireccional?, es decir ¿incide el nivel de desarrollo sobre el sector financiero o viceversa?) lo que, en otros términos, equivale a cuestionarse sobre la medida en que las diversas estrategias de entidades financieras inciden sobre el nivel de desarrollo regional. Se trata por tanto de una cuestión susceptible de varias aproximaciones, todas ellas complementarias y no excluyentes.

 

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