¿Eres zanahoria, huevo o café? Tú decides.


Las personas reaccionamos de forma distinta ante las mismas circunstancias. Así se recoge en la  fábula que he leído en el libro La Buena Crisis de Alex Rovira.

En pocas palabras, la fábula trata de una chica que tiene múltiples problemas que no sabe cómo resolver. Acude a su padre, cocinero, en busca de consejo. Este no le dice nada y la lleva a la cocina. Pone a hervir tres cazuelas grandes en tres fogones. Cuando el agua está hirviendo  introduce en uno zanahorias, huevos en el segundo y granos de café en el tercero. A los veinte minutos apaga el fuego, extrae las zanahorias y huevos y coloca el café líquido, una vez colado, en un recipiente y le pregunta a su hija qué es lo que ve.

Ella no entiende nada y le pide explicaciones al padre. Este le dice que hay tres formas distintas de reaccionar ante el mismo hecho externo: El agua hirviendo, agente externo que incide en la condición de cada uno de los productos utilizados. La reacción es distinta en cada caso. Así, las zanahorias, antes duras y seguras de sí mismas, se han ablandado (representa al primer perfil, el de quienes en la calma se muestran DUROS y en cuanto llega la adversidad se ABLANDAN, se vienen abajo, yendo de más a menos); los huevos frágiles y blandos se han cocido y ahora son huevos duros (representan al perfil de quienes se CRECEN ante la desgracia y sacan lo mejor de sí mismos; van de menos a más); los granos de café en fin consiguen transformar al agente externo (el agua hirviendo), mezclándose con él y alterando su naturaleza (he aquí el tercer perfil, el de quienes no sólo resisten el envite externo, sino que LO TRANSFORMAN en algo provechoso.

Análogas consideraciones hace el autor del mejor blog del mundo, el canadiense descendiente de indios Neil Paricha, quien ante la adversidad decide crecer y rehacer su vida, contemplarla con la candidez del niño de tres años que todos llevamos dentro, convirtiéndola en exitosa a través de centrarse en las cosas cotidianas y que habitualmente no apreciamos y que él denomina “Los mil placeres cotidianos”. ¡Eso sí! ¡Sólo tenemos 100 años para disfrutarlos!

Finalmente, cabe citar a Martin Luther King, quien dijo: Cuando mi sufrimiento aumentó, me dí cuenta de que sólo había dos maneras de afrontar la situación: reaccionar con amargura o transformar este sufrimiento en una fuerza creativa. Y elegí esta último camino.”

En todos los casos sin embargo lo REALMENTE IMPORTANTE es que cabe la posibilidad de ELEGIR, de optar por reaccionar de una manera u otra. Los resultados derivados dependerán de la opción escogida.

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Una reflexión en “¿Eres zanahoria, huevo o café? Tú decides.

  • Iñaki

    Diecisiete minutos deliciosos. Que bueno es parar, reflexionar y valorar. Firmo cada una de las cosas que se dice en este video. Muy bueno.

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