Hasta hace pocos meses, cuestionarse sobre la posible salida de un país del euro resultaba simplemente increíble, por poco probable. El rápido deterioro de la Zona Euro sin embargo, hace que hoy en día esté en el centro del debate, como solución a la crisis con reflejo en el cambio de las relaciones en su seno, pasando de ser un lugar de adhesión voluntaria entre iguales a tener relaciones de acreedor-deudor.
En efecto, la disputa surgida entre George Soros y Warner Sinn evidencia esta situación (Soros versus Sinn: The German Question”). La polémica se suscita por la crítica del primero a los problemas observables en la UE achacándolos a los fallos de diseño del Euro y proponiendo la creación de un banco central europeo independiente y a la emisión los Eurobonos como solución para superar esta situación.
Soros defiende su propuesta por el menor coste para los alemanes que los que habrán de asumir para preservar el euro. Ello le lleva a plantear una disyuntiva para Alemania: o bien abandona el Euro o bien permite la emisión de Eurobonos (lo que implica la mutualización de las deudas en contra de los intereses de Alemania) so pena de que el euro acabe destruyendo a la Unión Europea.
W. Sinn por su parte responde diciendo que sean los países del Sur quienes abandonen la moneda europea, cuya pérdida de competitividad está en el origen de la situación de crisis actual y que hay impedimentos legales para la mutualización. La solución vendría dada por la reducción de precios relativos de los países del Sur (entre el 20-30%), tal y como ha ocurrido en Irlanda, para volver a reequilibrar la situación y pagar sus deudas a través de la recuperación del comercio exterior. Los países del núcleo duro por su parte, deberían de asumir un nivel de inflación del orden del 20%.
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mayo 13th, 2013
I.Beristain 









